martes, 12 de enero de 2010

-II-

Intento dar cabezadas, pero es imposible. La euforia da paso al cansancio y a soñar en comer y echarme una siesta. Miraba a Charlie de vez en cuando porque a pesar de mi autismo tampoco quería marginarle, pero está K.O.

Joder es increible la facilidad de algunos para dormir en el transporte público, ¿será un don innato? Desde luego yo he sido privado de ese poder.

Supongo que soy un poco friki, me expreso a mi manera, toda la vida he tenido problemas por mi manera de ser. He cambiado cosa de dos o tres veces de instituto por culpa de gente que me hizo la vida imposible. Sé que habrá casos peores de peña que cambia cada curso de centro, pero bueno, este es el mío.

Mierda, siempre acabo rememorando mis desgracias en este puto autobus.


¿Qué tendrá? Tal vez sea porque estoy rodeado de desconocidos, como siempre me he sentido en clase. De pequeño tenía sueños en los que una banda de terroristas irrumpían en el aula y yo salvaba a mis compañeros, estos me alzaban en volandas y se deshacían en "¡Hurras!". U otros en los que daba la vida por la niña de la que estaba enamorado...

Es curioso y me avergüenzo de mi mismo, solo estuve enamorado una vez y fue de crío. Supongo que resulta incomprensible para la gente, que a un enano se le pueda romper el corazón.


Odio el amor, me dan ganas de vomitar. El 14 de febrero suele ser un infierno, para mi y para la estabilidad de mi estómago.

Intento consolarme pensando que todas las infancias son difíciles, o que algunos menos afortunados lo tienen jodidamente peor. Odio acabar mis reflexiones al borde de la autocompasión. Encima mi MP3 tiene una racha triste-melancolico-romántica.

Si hay alguien o algo que nunca me falló fue mi perra. Se llamaba Kinder... Nunca fui un niño prodigio y ese era mi límite de imaginación con 5 años. No puedo evitar reirme... Creo que nada ni nadie me hizo tan feliz como aquel pastor alemán.


Cuando murió fue el momento en que empezó todo este desastre, conocí de cerca la depresión y el autismo. Pase los doce sumido en silencio y lágrimas mientras que los demás enanos jugaban a la play o a futbol.


De repente me siento agobiado, despertaré a Charlie y le suplicaré que de un paseo conmigo.


Necesito salir de este autobus y huir de esos ojos marrones que me observan, atentamente, desde un cielo negro y café-rojizo.

4 comentarios:

  1. Para no querer acabar autocompadeciéndote, lo has hecho fatal.

    Todos (o casi) hemos sentido tener alguna vez una infancia horrible, pero eso no nos excusa para lo que somos en el presente. Mirar al pasado sirve para aprender, no para vivir del ello.

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  2. es una historia XD no es personal.. pero oye eso significa ke ha kedado bastante real no?

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  3. jim, q me agregues hostia! creo q ha kedado suficientement dulce el comentario no??? xD

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  4. Claro que ha quedado real!

    Sí señor, estoy esperando la siguiente entrega jejej Muy bueno tío!

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